Viva El Miedo

Viva El Miedo

Saturnina es una vieja bruja a quien le están fallando sus fórmulas mágicas y sus maléficos conjuros. Ella achaca esta disminución de sus poderes a el «computador y las tarjetas de crédito. Y a la cibernética. Y a los niños que ya no nos tienen en cuenta».

Para solucionar su problema, según indica el libro que le ha prestado Mortajoso, su asistente, necesita, además de los consabidos ratones sin lengua, las pulgas muertas y la pata de cucaracha momificada, una niña miniaturizada. Así que va en su busca y encuentra a Martina al otro lado del televisor; Saturnina penetra a través del aparato a la casa de la niña y la rapta para llevarla a su laboratorio. Tomás, el hermano de Martina, y Carlitos, su amigo, van a rescatar a la niña. No corren con fortuna y son atrapados por Saturnina y Mortajoso.

Cuando ya es inminente el fin de los niños (convertidos en sapo) dentro de la gran olla hirviente de la bruja, aparece su abuela convertida en una poderosa superabuela que somete a los brujos y libera a los niños de tan horrendo fin.

Por su argumento, esta pequeña obra de teatro para niños es adecuada para que le presenten grupos escolares a partir de los ocho años de edad, pues en ella hallarán temas de reflexión apropiados a sus inquietudes, que podrán compartir con sus padres y maestros. No hay duda que los niños se cuestionarán, por ejemplo, en torno a los contenidos de sus programas de televisión, un importante asunto que a partir de Viva el miedo puede explorase de manera sincera y divertida.