Tragedias completas

Tragedias completas

Heredero no solo del trono y el palacio que fueran del bisabuelo Tántalo, del abuelo Pélope y de Atreo, su padre, crueles todos e infanticidas, sino también de su sangre maldita, el rey Agamenón de Argos ha hecho al fin encender las hogueras, señal convenida para anunciar la caída de Troya, y vuelve a la patria después de comandar los guerreros de las mil naves que se lanzaron contra Ilión para hacerse enmendar la afrenta de Paris y Helena. Vuelve no como Odiseo, sabio aunque con mucha tardanza a su fiel Penélope, sino presuroso e inocente a los brazos de la vengativa Clitemnestra, quien, confabulada con su amante, Egisto, se propone dar curso al destino siniestro decretado al desdichado linaje de los príncipes pelópidas.