Media vuelta y ya está

Media vuelta y ya está

Para Fred, el mundo giraba hacia el lado izquierdo, aunque los planetas, la órbita solar, el reloj, todo gira hacia la derecha. A Fred le parecía que nada era para él, pues no sabía usar su lado derecho. Como era zurdo, le parecía que siempre iba en contravía. Como se sentía tan infeliz, hacía cualquier cosa para entender por qué todos los inventos eran para los que sabían usar la mano derecha.

Hasta que un día descubrió que el espejo tenía el poder de invertir la posición de las cosas: el ojo izquierdo se convertía en el derecho en su imagen en el espejo. De pronto, después de mucho jugar al derecho y al revés con el espejo, ¡plum!, ¡qué susto, fue a parar dentro del espejo!