El Hospital Y La Rosa

El Hospital Y La Rosa

En estos tiempos, más que un ángel, lo que se necesita es un médico de la guarda.

Los hospitales deberían tener, como puerta de entrada, un bosque.

Yo no soy el enfermo. El que tiene dolor de estómago es mi amigo invisible.

Con su estilo habitual, Jairo Aníbal entrega una serie de reflexiones sobre la enfermedad, los niños, los médicos y los hospitales, encauzadas principalmente a dar una voz de aliento y esperanza a quienes por alguna circunstancia se ven enfrentados a una enfermedad o simplemente a la angustia de visitar un centro de salud. Unos textos van en prosa y otros son unos cortos poemas que recrean la dulzura y el amor a los pequeños lectores.