El contrato social

El contrato social

Rousseau pone como fundamento del Estado (o cuerpo político) un convenio entre sus miembros (el pueblo), por el cual cada uno se obliga sin reservas para con todos, de donde deben surgir obligaciones recíprocas. Sólo de esta forma el individuo se convierte en ciudadano con derecho a gozar de igualdad jurídica y moral, características de una verdadera sociedad. Este convenio o contrato social se fundamenta en la libertad como ley natural; cualquier forma de esclavitud es artificiosa porque niega esta prerrogativa originaria. La expresión jurídica de este contrato está basada en la voluntad general, fuente de las leyes que salvaguardan el bien común que es donde reside la soberanía del Estado. Pero este poder soberano necesita de un gobierno que cuide de la aplicación de las leyes, y que a su vez esté supeditado a estas leyes, es decir, a la soberana voluntad general. Traza también Rousseau el esbozo de lo que podría denominarse una religión del estado, profesión de fe puramente civil. La traducción se ha realizado apegándose al máximo a los textos originales, evitando aclarar lo que Rousseau mismo dejó en la oscuridad; de esta manera el lector deberá asumir el papel de intérprete, tal como lo esperaba el autor. La edición se ve enriquecida por la totalidad de las notas que dejó Rousseau.