El arte de vivir sin soñar

El arte de vivir sin soñar

Eduardo Caballero se traslada a un mundo lejano espacial y temporalmente para después contrastarlo con el mundo de los años cuarenta del siglo XX. Con esta extrapolación, asistimos también a la observación de los grandes contrastes entre el mundo de hace mil años y el actual y entre Oriente y Occidente. Entre Salem (Persia) y Salem (EE. UU.) se abre una brecha gigantesca que da paso a un mundo en el que la humanidad está mercantilizada y los hombres han perdido la capacidad de soñar. La tecnología parece haber dado a los seres humanos la capacidad de realizar muchos de los sueños milenarios de comunicación y transporte, pero, desafortunadamente, el precio pagado ha sido la desvalorización de los sueños porque “han despojado al mundo de su misterio”. Dos seres, venidos de otro lugar y otra época, sirven de móvil para mostrar la “naturaleza” de nuestro mundo contemporáneo al enfrentar valores muy diferentes a los propios de su cultura. Así, El arte de vivir sin soñar es una reflexión sobre el mundo actual a partir de la observación del cambio de valores.