Caperucita roja no tiene ganas

Caperucita roja no tiene ganas

Una vez más, el lobo se despierta solo en su cueva. Está hambriento y amargado. Su abuela le había dicho: “Cuando estés amargado, devórate a un niño bien dulce”. Dicho y hecho. El lobo se sienta a esperar en el bosque y no pasa mucho tiempo antes de que una niña aparezca en el camino. Lleva una caperuza roja, una canasta con regalos y… está de muy muy mal humor…